
Cuando te ví por primera vez
Note en tu mirada esa inocencia, ese fuego,
Que me desvaneció, me quemó
Y desde entonces
Yo me rendí a tus pies.
Sin conocerte
Te dedicaba mis pensamientos,
Buscaba borrarte al menos por un instante
Pero ya era demasiado tarde
Porque sin darme cuenta
Te estaba adorando.
Lo único que quería era mirarte, contemplarte;
Y cuando pasabas frente a mí
Yo me quemaba
En esa sensación
Tan calcinante, tan extrañada.
Enloquecía por escuchar tu voz,
Me moría por conocer tu risa...
Tu sobriedad, tu seriedad
Me hacían pensarte muchísimo más;
Tu personalidad
Me destrozaba los principios,
No me importaba nada,
sólo quería conocerte.
Después este delirio
Llegó a su límite
Y un cierto día pude escuchar tu voz,
Pude conocer tu risa
Y hasta mirarte fijamente a los ojos.
Me alucinabas
Eras como una droga que me hacía todo lograr.
Ya desde entonces
Amé tus ocurrencias,
Tus errores y tus virtudes.
Recuerdo que desde aquella vez en que te vi
Todo lo mío te di,
El tiempo, mi tiempo, todo...
Desde entonces
te convertiste en mi mas fuerte motivo,
en mi razón y mi sentido.
Amo lo que eres y lo que no fuiste o serás.
Liliana Juárez.
tomado de www.tonanzi.com